Había una vez, en una tierra no muy lejana un macho alfa que se caso con una vieja de aspecto bolchevique. El tenía una hija, muy bella, y ella tenía dos hijas, bastante arrogantes.
Un día, el macho alfa, twiteó: “viendo el rey león, que bien la estoy pasando”. Momentos después tras la muerte de Mufasa, no lo pudo superar terminando en un paro cardiaco. A los pocos minutos, llegó su esposa, y se encontró a su marido tirado en el piso con el celular en la mano twitteando “muriendoooooooo… PD: amada mía, cuida de La Queli”. Y por otro lado la TV prendida con Virginia Lago comentando el final de la película: “Ay, qué película maravillosa, que manera de gastar pañuelitos, y que padre valiente, todo un león, que valores de vida, ¿no?”.
Años después, la vieja quedo a cargo de La Queli, obligándola a limpiar la casa como se merecía. Una tarde, a una de las hijas de la madrastra de La Queli, revisando entre los eventos del facebook, encontró uno del príncipe invitándolas a “la party Princess 2012”, con la mejor orquesta, los mejores candelabros y los más deliciosos pavos a la tradicional con papas. Y por supuesto, su hermanastra, cliqueó en “ASISTIRÉ”.
Llego el día de la fiesta, Queli se esforzó mucho para poder asistir a ésta, ya que la condición de poder entrar era tener unas uñas perfectas, condición difícil para la frega pisos. Pero la madrastra con la obsesión de no pasar una vergüenza ajena le puso todos los impedimentos posibles para que se pasara la noche limpiando. Queli en medio de la noche se largo a llorar porque sabía que no iba a llegar y de repente escuchó el ruido de unas ruedas que se acercaban a su casa, ella asustada pensó que eran inspectores de la DGI pero no, mucho mejor, era el hada madrina discapacitada. Pero el hada no fue para ayudarla, sino para que le cambie la rueda de la silla que se le había pinchado. Tras hacerlo el hada le dijo que le concedería un deseo, y la gomera novata le pidió que la prepare para la fiesta y luego la lleve. Todo era perfecto, la viejita inmóvil le cambió las pilas a la varita y empezó a hacer magia, olvidándose de un pequeño detalle y que la joven muchacha no pudo ver por su largo vestido. Los discapacitados no usan zapatos, sino alpargatas. Pese a que la muchacha sentía un chucho de frio en los pies, no le dio interés.
Unos minutos después, se subió a su nueva calabaza mágica de 500 caballos de fuerza, con vidrios polarizados, GPS con detector de brujas y algún que otro chiche. Una vez que llegó a la fiesta, la muchacha se encontró con una situación impactante, el trapito le estaba pidiendo al hada $100 por cuidarle la calabaza o si no le iba a dar estasis a los caballos. No pudo soportar esto, más que nada por su condición de limpia pisos, gomera y mecánica, entonces le dijo al trapito que se las tome o sino llamaba a todos los duendes turros que paraban en la esquina del barrio, y así entro contenta a la fiesta. Impactante, con su hermoso vestido largo, le mando un BlackBerry Messenger al príncipe diciéndole que preste atención a la puerta que iba a entrar una princesa, primero entro el hada, y él indignado le contestó: “¿pero qué princesa? Si es la vieja esta mágica discapacitada” y tras el hada ingreso Queli. El príncipe sorprendido le preguntó por el pin quien era esa hermosa dama, y ella le contestó: “en 5 te veo en el patio del dofon y averígualo, guiño guiño”.
A los 5 minutos, puntuales los dos, se encontraron en el patio, él quedo sorprendido al ver en lo que se había convertido la Queli y le dijo “¿Qué te pasó woman? ¿Todo eso es tuyo? ¿Dura para siempre?” Ella sin tener en cuenta que a las 12 se acababa la magia, le dijo que sí. El contento le dijo: ¿Fue tu padre “Rey por un día”?, porque debió serlo para haber hecho una princesa como tú. Se le acerco para darle un beso, de repente, sonó la alarma del reloj, Queli se volvió a transformar en el desastre que era antes y rápidamente se fue corriendo. En el camino perdió una alpargata a lo cual, acostumbrada a caminar descalza no se dio cuenta. El príncipe la persiguió y vio la alpargata, e instantáneamente puso en su twitter “se me ha perdido un corazón, si alguien lo tiene por favor que lo devuelva. PD: Encontré una alpargata, ¿de quién es?”.
Después de tanta búsqueda el príncipe logro encontrar a Queli y descubrió que la alpargata era de ella ya que le encajan justo a sus callos. En el mismo momento el príncipe le pidió casamiento a Queli y vivieron felices por siempre.
Este cuento fue escrito por Cami Certoma, Gonzalo Marino, Santiago Bravo y Marcos Traberg
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