había una que otra vez...

Los cuentos que nos contaron contados como se nos canta.

lunes, 11 de junio de 2012

Habla el guardabosques

Estaba en el bosque tomando una cerveza reposando sobre la hamaca paraguaya, observando a medias que no viniera mi jefe cuando de repente un irritador sonido me hizo volver en sí. Intenté levantarme, pero me costó por la cantidad de cerveza que había bebido. Cuando pude ponerme de pie, agarré la escopeta que tenía al lado y caminé hacia la casa de donde venía ese extraño ruido sosteniéndome de cada árbol que cruzaba en el camino porque no quería caerme.

Me acerqué a la casa y traté de espiar por la ventana si ocurría algo extraño; pero no veía nada, estaba todo oscuro. Cuando de repente divisé una sombra negra que parecía ser un hombre con un arma, yo empecé a disparar pero apareció un amigo que me miró con cara extraña y me preguntó por qué disparaba a las cortinas de esa casa, le dije que había un hombre sosteniendo un revolver pero se me murió de la risa, evidentemente había sido imaginación mía.

Entré a la casa para ver si estaba todo bien y me tropecé, levanté la cabeza para ver si todo seguía igual y vi a un lobo hinchado durmiendo pero la anciana que vivía ahí no estaba. Comencé a escuchar súplicas de auxilio que provenían del estómago del lobo y pensé que era parte de mi estado de ebriedad, pero noté al instante que todo era cierto cuando el lobo despertó e intentó atacarme. Pude rápidamente clavarle un puñal abriéndole el estómago dejando escapar de ahí a la anciana y a una niña que aparentemente era su nieta.

Para terminar con él, antes de cerrar su estómago lo llené de piedras y lo tiré al río, pero en el intento caí yo también. Pero mi amigo, por suerte, se encontraba cerca y me ayudó a levantarme y vi como el lobo se hundía lentamente.
Autores: Juan Cruz Ferri, Feche Zothner, Julieta Annan, Agustín Idda Abal.

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